Biología de la piel 1 Parte 1: Estructura de la piel

2021-02-06

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Inicio de nuestra serie Biología de la piel: Estructura de la piel y la importancia de las tres hojas germinales

La piel es con aprox. 1,8 metros cuadrados de superficie nuestro órgano más grande y protege el cuerpo frente al calor, la luz y las lesiones. La piel representa la superficie límite entre el interior del cuerpo y el mundo exterior, regula la temperatura corporal mediante la sudoración y puede almacenar agua y grasa. La estructura de la piel es óptima para cumplir sus tareas y funciones específicas y variadas.

Para poder comprender mejor las más diversas manifestaciones, síntomas y cambios cutáneos, en nuestra serie Biología de la piel profundizamos en los fundamentos biológicos y embriológicos. Las tres hojas germinales endodermo, mesodermo y ectodermo tienen en la biología de la piel una importancia fundamental para entender los síntomas y reacciones cutáneas. Aquí le explicamos las relaciones.

1. Epidermis (capa superior de la piel)

La epidermis es muy fina, entre 0,10 y 0,12 milímetros. Su capa más superior está formada por células muertas y queratinizadas y constituye así la primera y más importante barrera protectora frente al mundo exterior. Bajo la capa córnea se encuentra la capa germinal, que suministra material de reposición (células córneas) para la capa córnea. Debajo se halla la capa de células basales, que está unida de forma estructurante con la dermis situada debajo mediante diferentes tipos de fibras. El suministro de nutrientes a la capa de células basales se realiza a través de la dermis.

En esta capa de células basales se encuentran células específicas para el reconocimiento, marcaje y neutralización de microorganismos patógenos en caso de lesiones. En la epidermis/capa superior de la piel también se hallan las células formadoras de pigmento (melanocitos). Su producto, el colorante melanina, da a la piel y al cabello su tono de color. El 5-10 % es la proporción celular en la capa de células basales. Con el aminoácido L-tirosina los melanocitos pueden producir la melanina. Por tanto, una carencia tiene consecuencias biológicas al tomar el sol de forma intensa sin una adaptación biológicamente sensata previa.

2. Dermis (piel verdadera)

Como dermis (piel verdadera o corion) se designa al tejido bajo la capa superior de la piel. La dermis está compuesta por diferentes fibras como fibras de colágeno y elastina, que hacen que la piel sea estable y al mismo tiempo elástica. Existen diferentes tipos de fibras: fibras cortas o largas, que a su vez poseen propiedades específicas. Dado que determinados tipos de fibras disminuyen con el aumento de la edad (normalmente a partir de los 30 años), la piel se vuelve progresivamente más flácida. También la firmeza de la unión entre la capa epidérmica más inferior, la capa de células basales, y la dermis está determinada por estos tipos de fibras, que con el paso del tiempo se vuelve cada vez más suelta y laxa. En la piel verdadera también están integrados vasos sanguíneos y vasos linfáticos que sirven para el suministro de nutrientes y la eliminación de productos metabólicos. La piel verdadera alberga además las llamadas estructuras anexas de la piel, que en parte pertenecen a otra hoja germinal y reaccionan de forma correspondiente diferente, por ejemplo folículos pilosos (ectodermo), glándulas sebáceas y sudoríparas (mesodermo antiguo) así como numerosas fibras nerviosas para la percepción táctil y de vibraciones (ectodermo).

3. Tejido adiposo subcutáneo

El tejido adiposo subcutáneo (subcutis) está formado por tejido conjuntivo y células grasas. Sirve como protección contra el frío y como reserva de energía.