Historia de la terapia de alta frecuencia

2021-11-19

Deutsche Fassung dieses Artikels

2. Los inicios de la terapia de alta frecuencia

De nuestra serie: La terapia de alta frecuencia

La historia de la terapia de alta frecuencia se remonta al genio universal Nikola Tesla (1856-1943) y a Jacques-Arsène d’Arsonval (1851-1940), quienes inventaron hasta los años 1940 innumerables innovaciones técnicas. Sobre todo las ideas y desarrollos de Nikola Tesla iban muy por delante de su tiempo. Lamentablemente, muchas de sus geniales tecnologías y aparatos técnicos no se pusieron a disposición de las personas, ya que los intereses económicos (codicia de beneficios) de un grupo de banqueros se opusieron a su difusión. Georges Lakhovsky desarrolló y vendió en su momento, en colaboración con Nikola Tesla, sus propios aparatos de frecuencia (oscilador de ondas múltiples), siendo muy probable que el autor de estas ideas fuera Nikola Tesla.

1891 fue un año decisivo para la actual terapia HF/terapia de alta frecuencia conocida. Tesla presentó por primera vez el transformador de alta frecuencia desarrollado por él, con el que se generaban corrientes alternas de alta frecuencia con baja intensidad de corriente, pero alta tensión. Poco después constató que estos campos de alta frecuencia generados provocaban un calentamiento de tejidos y órganos profundos: el nacimiento de la terapia de alta frecuencia. La base de las aplicaciones actuales es una bobina de Tesla que genera corrientes alternas de alta frecuencia con distinta intensidad, según el ámbito de aplicación.

Nikola Tesla y Jacques-Arsène d’Arsonval: Pioneros de la terapia de alta frecuencia

Los dos investigadores Tesla y d’Arsonval llegaron a la conclusión de que las corrientes de alta frecuencia lograban buenos resultados en el metabolismo. Los trabajos condujeron a comprender mejor los procesos en el metabolismo celular, la regeneración, la excreción y la transformación química de productos de desecho metabólico en el espacio extracelular (matriz). De ello surgió un mayor interés por comprender mejor los procesos fisiológicos en la diabetes mellitus, la adiposidad, la gota, el raquitismo, las afecciones neurológicas, las enfermedades vasculares y otras enfermedades. Los efectos de estas corrientes de alta frecuencia se conocieron más tarde también como corrientes de Arsonval. En aquella época no se pudieron explicar mecanismos de acción más precisos, ya que los aparatos analíticos y de medición aún no estaban lo suficientemente desarrollados.

Alta frecuencia: más efectiva y menos irritante que la baja frecuencia

Tras extensos ensayos en los años siguientes se constató que los efectos secundarios de las corrientes de baja frecuencia (baja frecuencia) aplicadas hasta entonces no aparecían con las corrientes de alta frecuencia (alta frecuencia) y que estas se toleraban mejor. Según el físico y químico (y premio Nobel) Walther Nernst, las corrientes de alta frecuencia no ejercen ningún efecto irritante en el tejido corporal, mientras que las corrientes de baja frecuencia irritan nervios y músculos (hormigueo electrizante).

El avance triunfal a partir de los años 1920

A partir de 1920 comenzó el avance triunfal de la terapia de alta frecuencia en Europa, donde se construyeron y vendieron cientos de miles hasta millones de aparatos. Hace unos 100 años casi todos los hogares tenían un maletín con este aparato; el tratamiento estaba totalmente de moda y era sumamente efectivo. Sin embargo, después de la Segunda Guerra Mundial y la toma de control de la medicina convencional, la ciencia, la formación universitaria y la edición médico-científica por parte de un pequeño grupo orientado al beneficio de banqueros y directivos de grandes empresas, métodos tan eficientes como la terapia de alta frecuencia ya no tuvieron ninguna oportunidad y solo llevaron una existencia en la sombra. Este destino también afectó, por ejemplo, a la plata coloidal, hasta entonces muy extendida y no patentable, como antibiótico efectivo y natural. Los médicos y terapeutas que siguieron aplicando estos métodos fueron difamados, desacreditados y considerados charlatanes poco serios.

Presente y futuro de la terapia de alta frecuencia

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